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Laura J Felker




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Laura J. Felker nació en San Martín el 23 de agosto de 1991, Buenos Aires, Argentina.
En el 2012, lanzó por primera vez el primer tomo de su saga, fueron 100 libros. En 2015 tuvo una reedición de 500 ejemplares.
Actualmente, la escritora realiza actividades de lectura en las escuelas, llevando la primera parte de su saga de forma gratuita.
A pesar de que escribe otros estilos, le apasiona el género fantástico, pues uno de los que más le entusiasmaba  de pequeña y es la que la introdujo en la lectura.

Laura, sabe lo que no quiere y cual guerrera pelea su objetivo...



Fragmento ide la 1ra parte de AMBAR, Narrastiva de las Sagas de Laura:


"Asustada despertó de un grito, su cuerpo y su cara estaba sudada. Miró a su alrededor y notó que Pardy no estaba en donde lo había acomodado dulcemente, pero vio su peluda y pequeña cola salir tras la puerta entre abierta de la habitación. Sin dudar, se levantó de la cama y lo persiguió a paso lento. Aquel gatito caminaba ligeramente perdiéndose al doblar por los pasillos. Daba trabajo seguirlo, mucho más tratando de que este no lo notara. Distante, observaba todos sus movimientos. De un momento a otro, Pardy sube por un velador, y salta sobre algo que desde donde estaba no logró divisar. El peso del gato inclinó aquel objeto, pero este se quedó sentado sobre el mismo sin darle importancia"

Climax y altivez, desde Ambar, Saga de Laura:
Los lobos empezaron lentamente a acercarse, mientras ella sólo gritaba.
—¡Auxilio! ¡Ayuda! ¡Xinux! ¡Xinux! —repitió una y otra vez sin éxito.
Uno de los lobos, el más grande, el cual iba delante de los otros, parecía ser el líder de la manada. Su mirada fija al cuello de Ámbar, mostrando sus afilados colmillos. Estaban a punto de balancearse y del miedo quedado callada, lo único que pudo hacer fue cubrirse con sus brazos su rostro sabiendo que ya no podía hacer más. El líder se balanceó sobre ella, pero algo lo llevó por delante, tirándolo al suelo y haciéndolo maullando de dolor. Era otro lobo, pero era muy diferente a esos que querían atacarla. Cuatro lobos más aparecieron después de ese, venían con él y comenzaron a pelearse entre ellos. Aquellos grandes lobos negros de piel sarnosa, los que querían atacar a Ámbar salieron corriendo, escapando cobardemente ante la derrota. El líder de aquellos lobos claros se subió sobre Ámbar y mostrando sus afilados colmillos empezó a gruñir. La miraba amenazadoramente, pero pronto descubrió el Rubí y aquella expresión había desaparecido.



Diálogos desde Ambar, Obra de Laura: 
—¿No recuerdas vuestro pasado? Eso es realmente muy serio, heredera.
—Ayudadme por favor, te lo pido.
—¿Pero cómo?
—Cuéntame todo lo que sepas de mí.
—Los elfos me han ocultado todo sobre ti
—¿Por qué?
—Fue orden de mí padre. Realmente hace años que lo siento distintos, éramos tan unidos, no me ocultaba nunca nada. Ni cuando mi madre falleció. Pero ahora hasta ha advertido a los del pueblo que si me cuentan algo serán encarcelados.
—Entonces, no puedes ayudarme. ¿Verdad?
—Espera, no he terminado. Los elfos me han ocultado todo pero tengo amigos que me han hablado mucho de vuestra historia.
—¿Hablas enserio? ¿Quiénes son? Dime, quisiera hablar con ellos.
—No creo que sea posible, por lo menos todavía, hablar con ellos.
—¿Por qué?
—Porque son Amamols, no creo que entiendas su lengua. Pero pregúntame, ¿Qué quieres saber? ¿Quiénes eran vuestros padres?
—No, eso ya lo sé… Quisiera saber quién soy y para que estoy aquí.
—Hace diecinueve años un profeta anunció…
—Lo sé, anunció que vendría al mundo un niño que salvaría a Unamilum…
—¿Y sabes que el niño en realidad era niña?
—No.
—Entonces, ¿Tampoco sabes que aquella heredera, la salvadora de Unamilum, eres tú?
—¿Qué…? — preguntó atónita
—La verdad no entiendo porque te han ocultado algo tan importante como eso —le señaló —¡Ámbar! ¡Ámbar! —llamó, se había quedado inmóvil, pensativa…
—No puedo creer lo que me has dicho…
—Escucha Ámbar, una gran guerra vendrá, eres la única que puede salvarnos. El reino elfo no te ayudará, mi padre lo ha impedido. Tanto él como yo sabemos que los humanos son muy pocos y no sobrevivirán y que luego vendrán por nosotros y no podremos vencerlos. Tienes que idear un plan desde ya. Al menos si me escuchará... —agregó.
—¿Por qué no quiere ayudarnos?
—No puedo decirte con exactitud, pero mi padre ha cambiado mucho. Supuestamente odia a los humanos, porque fueron los causantes de la gran guerra, pero el racismo de Naeris ya había comenzado vagamente.
—¿Qué crees...?

—Qué hay algo más…





Mariarrosa Sánchez López



 Mariarrosa  Sánchez López:
Nació en Montevideo, R.O. del Uruguay el 06/02/1945. Apenas adolescente  se radicó en Buenos Aires,   hace casi 50 años dedicándose de lleno a su casa, su profesión  y su familia, pero sin dejar esa vocación suya de escribir, que venía arrastrando desde los 14 años y que jamás abandonó. Un día un amigo suyo con el que tenía un programa en una FM local y que conocía su pasión por la escritura le dijo: ¡qué egoísmo mujer, amontonar carillas, hasta que queden amarillentas y privar a los demás de deleitarse con ellas! (Gracias Luis Alberto Cancelo) Esas palabras le dieron el coraje necesario y se presentó con sus trabajos en una revista zonal. Allí  fueron publicados sus primeros cuentos y poemas. Con el tiempo llegó su primera antología, luego una segunda, y poco a poco fue atreviéndose a mas,  Concursos, Intervenciones en Centros Culturales y todos aquellas lugares, donde su poesía o su prosa, pudiera ser escuchada.
Estuvo también unos años radicada en la Pcia de  San Luis, donde fue miembro de Centro Puntano de Letras. En esa  Ciudad, se atrevió a escribir su primer obra de teatro, de la que también fue intérprete.  A su vez,  y en   colaboración con un joven puntano, realizaron  el guion de un corto   cinematográfico .  Y aceptando un desafío, audazmente, se atrevieron a interpretarlo, con un grupo de compañeros. Asimismo en la Ciudad de La Punta, también de la Pcia. de San Luis, conducía un espacio radial perteneciente al Programa PRIMEROS AÑOS, en la F.M  local.-

Premios obtenidos
1998  Mención de honor, en el Décimo Primer Certamen  Internacional de Poesía  y Narrativa, Ediciones Nubla
2000  Mención de Honor  En el 5to Concurso  de Poesía y Cuentos  del Río de la Plata.
2007  Ganadora en el rubro Teatro en el  Festival del Río San Luis con su obra Y El Titiritero Movió Sus Hilos.-
2007  Certificado Meritorio  del  Centro Cultural Puente Blanco, en la Pcia. De San Luis,  por su cortometraje ESPERANZA.-
2010  Certificado meritorio por la colaboración en el Centro Puntano de Letras.
2014  1er Premio    en el Primer Concurso Internacional  “Cartas de Amor”
2015  Creadora del Grupo Teatral  NOSOTROS, integrado por Adultos Mayores
2016  2da, Mención Especial por su obra “Destinos Truncos”  Premios GUKA de Microrrelatos 2016. De la Biblioteca Nacional
Actualmente es integrante del Grupo Literario ENTRELINEAS y del Taller Literario de la Biblioteca Mariano Moreno y colaboradora On Line del Centro Puntano de Letras.
Vive en La Ciudad de Don Torcuato – Ptdo de Tigre – Pcia. De Bs. As.



DE MONEDAS Y TAMBORES

   La mujer, pequeña y delgada, de cabellos blancos, recogidos en la nuca con una hebilla de carey, caminaba sin prisa por la adoquinada y angosta calleja de la Ciudad Vieja, cuando de pronto, la voz de un muchacho la sobresaltó. “Un vintén p`al Judas doña”.  Giró la cabeza y observó a los dos muchachitos sentados en la vereda. Junto a ellos, acostado, un extrañó monigote, vestido con ropas viejas y un gran sombrero, parecía observarla desde sus pequeños ojos   de botón de chaleco.  ¡Pero…balbuceó la mujer, entre asombrada y risueña!  ¿De dónde creen que voy yo a sacar un vintén?  ¡No doña, una monedita le dije!  repuso algo asombrado el chiquilín.  Ella cayó en la cuenta de lo sucedido, su mente se había disparado sesenta años atrás, cuando en las esquinas de los diferentes barrios, grupos de muchachitos, con un muñeco similar a ese, repetían una y otra vez el famoso estribillo.  ¡Un vintén pal Judas, un vintén pal Judas! Era algo que sucedía cuando se acercaban las fiestas navideñas. De esa manera los chicos reunían algo de dinero. Con él, compraban cohetes, con los que rellenaban luego aquel Judas improvisado.  Al llegar la noche del 24 de diciembre lo colgaban, tal como se hace con los ahorcados prendiéndole luego fuego hasta reducirlo a cenizas. Esa era la forma de castigarlo por haber traicionado a Jesús. Claro que los chiquillos, ni siquiera entendían porque se realizaba aquella práctica, y en su inocencia disfrutaban y reían ante las explosiones. La anciana no podía creer que aquella antigua costumbre montevideana, continuara aún.  Volvió a situarse en tiempo y forma, abrió su bolso y entregó al botija la moneda, que desde luego no era un “vintén” ya que aquella había caído en desuso, hacia ya muchísimo tiempo. Entendió que su mente, la había llevado a escuchar, lo que ella hubiera querido escuchar.
   Mientras continuaba caminando, entrecerró los ojos y por un momento vislumbró la pequeñísima esfera plateada, que tantas veces pagara las golosinas de su infancia. El “vintén”, así llamado popularmente, era una simple moneda de 2 centésimos. Sonrió con complacencia ante aquel recuerdo.  Apuró el paso, quería llegar pronto al pequeño hotel, donde se había alojado por unos días, con la intención de recorrer palmo a palmo los lugares de su infancia. Su prisa la llevó a chocar con una muchacha de grandes ojo color café, piel morena y cabello rizado.  Era una bellísima mulata, de las que aún habitaban en su tierra. Imaginó que tal vez fuera descendiente de alguno de aquellos morenos, que años atrás habitaban los conventillos del Palermo Montevideano. Los conventillos de Palermo, en la ciudad de Montevideo Ese lugar casi mágico donde con un entusiasmo increíble hombres y mujeres de color, preparaban sus “fiestas carnavaleras”, donde sonaban con fuerza los tamboriles;   el chiquilín, el mediano, el mayor, .según fuera su volumen o sonido.  Meses y meses de ensayo. Y por fin en una ardiente noche de Febrero, aquellas comparsas de “Lubolos” (tal su nombre) llenarían la montevideana avenida 18 de Julio, con sus cantos, sus danzas y sus trajes multicolores, contagiando al pueblo con su mágica alegría y asombrándolo con la belleza de aquellas “Diosas de Bronce” ¡Pero, acaso aquella mágica alegría   fuera tan solo un disfraz del alma, con el que ocultaban el dolor de sus ancestros esclavos!
   ¡Cuántas historias, casi olvidadas algunas, bajo ese mundo nuevo, de progreso y rascacielos!
   Pensó que al día siguiente saldría a abrevar la verdadera y auténtica historia de su pueblo
   Recorrería lentamente la antigua rambla, bajaría descalza a la playa, sintiendo en sus plantas la tibieza de las arenas doradas, permitiría que la espuma de aquel “río como mar”, mojara sus pies y salpicara su falda.  De sus palmas abiertas, se deslizaría tímida la pequeña esfera plateada y sus antiguas caderas, ondularían candombeantes, al ritmo furioso de los últimos tamboriles, que batirían sus parches, bajo un cielo iluminado por el fuego de miles y miles de Judas, ardiendo al unísono.



EL OTRO YO

   La imagen que me devolvía el espejo, era bastante aceptable. A pesar de mis 78 años,  no me veía tan mal.  No estaba excedida de peso, tenía una altura mediana, y en mi cara no se veían esas  odiosas arrugas.  que preocupaban tanto a las  mujeres de mi edad.
  Me abroche la blusa un botón más arriba, no quería verme muy provocativa.  Miré los pantalones, tampoco eran demasiado ajustados. Si. Decididamente era una señora  bastante elegante.  ¡Me gustaba contemplarme en el espejo!  Yo sé que hay quienes no quieren hacerlo. ¡Que tontería!  ¡Se ve una, tan hermosa!  ¡Me  miraba!  ¡Me reía!   Y él, me devolvía la risa.  Era mi amigo, mi único amigo. Le preguntaba; como aquella madrastra del cuento   ¿Espejo, espejito, quien es la más hermosa?   ¡Claro que él no me contestaba!  Pero yo sabía lo que pensaba y como lo sabía,  paseaba  delante de él, una y otra y otra vez,  contoneando las  caderas y soltando mi melena rubia, como si me exhibiera frente  a un amante. ¡Y me sentía feliz, feliz, feliz!!!!!!!!!!!!!!
  La puerta  se abrió de golpe. La mujer alta, corpulenta y con cara de enojo, entró apurada en el recinto ¡Abuela Josefa otra vez desnuda, frente a la ventana! voy a tener que cambiarte de habitación. La tomó con fuerza del brazo empujándola hacia afuera. La anciana no opuso resistencia, se humedecieron sus pequeños ojos y silenció su voz. Luego, giró la cabeza y echó una mirada atrás.  En el piso,  un  gastado camisón de franela, yacía como  mudo testigo de una risa cantarina y de un llanto silenciosamente manso, de quien había desnudado su alma, de absoluta transparencia, frente a un límpido cristal.



DESTINOS TRUNCOS

   Oigo un golpe leve en el balcón y rasguidos alternos. Salgo.  Veo una paloma sangrante.  En agonía. En una de sus patas soporta un mensaje.
   La tomo con suavidad, recostándola en mi pecho. ¡Pobrecilla, tú también estás herida de muerte! Es posible que mi calor no te baste, te acercaré al fuego.
Me arrodillé sobre la alfombra, depositándola con ternura sobre un almohadón. Vano intento. Su final había llegado. ¡Lo siento pequeña ya nada puede hacerse, ¡las cosas son así! ¿Pero qué estoy diciendo? Esas fueron las palabras que pronunció Carlos cuando decidió poner fin a cinco maravillosos años de amor. Suspiro profundamente. Tomo nuevamente la paloma entre mis manos. ¿Qué voy a hacer ahora? Mañana a la mañana la enterraré en el jardín.
   Busqué una coqueta caja que en su momento contuvo bombones,  aquellos que Carlos solía traerme. En mi mente se agolpaban los recuerdos,  bombones, flores, los pequeños mensajes manuscritos sobre la bandeja del desayuno. ¡Un romántico sin duda y me amaba con tal intensidad! ¿Qué fue lo que lo alejó?  Me conecto nuevamente a mi sistema., Miro  mis manos, había olvidado que llevaba en ellas a mi pequeña visitante, aún tibia. Y con ella ¿qué  había sucedido? La piedra que hallé a su lado, denotaba la nefasta travesura infantil que había tronchado su destino. Su misión, igual que mi romance, se había truncado.
   Deposité en la caja su cuerpecito frágil, quité el mensaje de su pata y leí en una inconfundible cursiva masculina “Mi corazón agoniza sin ti ¿Podrías perdonarme?
Un extraño temblor, me sacudió entera y un casi imperceptible sonido me estremeció. No pude definirlo. ¿Un tímido aleteo? ¿Un breve latido? ¿O sólo el fruto de mi alterada imaginación?
 



LA NEBLINA

A través de la neblina, tu figura gris de sueños
Se desdibuja, como si cada paso con el que pretendes avanzar
Marcara el inevitable retroceso hacia ese espacio incierto
Donde anhelos y esperanzas, fueran solo palabras inventadas
Y descartadas, por un antiguo fabricante de ilusiones
Tu figura luminosa, desafiante
Yace ahora, desvencijada, herrumbrada, famélica
Apoyada en las sombras del desconcierto.
Intenté desempolvar tu antigua risa
Y entreví en cambio. Filosos  incisivos
Preparados para la dentellada final
Se había extinguido la flama,
Aquella  boca derramante de ambrosías
Era  una extraña  mueca sombría,  patética
¿No logro vislumbrarte a través de la neblina?
¡Perecerás entonces  en ese espacio gris!
Allí donde habitaran  todos mis fantasmas.
Voy a quedarme aquí, bebiéndome
Un  pequeño sorbo de sol tibio.
Alimentando  mi último rapto de lucidez






Con las otras dos integrantes del Grupo Entrelineas (la cuarta nos guía desde una nubecita blanca) ellas son María Cristina Bisso y Azucena Sosa. Y el galán del grupo, nuestro amigo Walter Martín, escritor, periodista, bibliotecario y prologuista de Nuestra Próxima Antología



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