14 junio 2016

José Mariano Álvarez


Autobiografía:

Es muy complicado escribir una biografía de uno mismo, y más cuando en el arcoíris del ser un color es la filosofía, y entre sus matices empieza a nacer la pregunta ¿Quién soy yo? ¿De cuál de todos los yo tengo que hablar, cuál tengo que presentar?
Creo que hay uno por segundo, o por lo menos, para ser más concreto, hay uno diferente cada vez que escribo, intentando manifestarse y comunicarse por algún texto escrito. Son muchos, como dije antes, en promedio uno por segundo, para no hablar de milésimas de segundos y todo eso, pero lo característico es que a cada uno le gusta expresarse más con algunas partes del cuerpo que con otras, quien les escribe es un ‘’yo’’, (el de turno, el de ahora) y me gusta habitar en las manos para escribir, en la lengua para hablar y en el cerebro para inventar ficciones, pero también hay algunos “yoes”  que aparecen, manifiestan, expresan y comunican, a través de diferentes partes del cuerpo, por ejemplo a través de las manos, agitándose como flamas ardientes o sutiles ráfagas de viento. Hay otro grupo de “yoes” que de tanto en tanto les gusta acariciar el suelo con los pies, y entre caricia y caricia su dialogo se vuelve danza. En reducidas palabras y creo poder hablar en nombre de todos los ‘’yo’’ posibles que componen este organismo en múltiples dimensiones incluso, y  decir que todos los “yoes” desde diferentes partes del cuerpo amamos las caricias, tanto darlas como recibirlas, así es que con los pies acariciamos el suelo, con los brazos acariciamos el aire metiéndonos sigilosamente y con respeto en los espacios vacíos, el torso y el resto de cuerpo se vuelven el timón para navegar en el sonido, para acariciar el éter,  y de ese dialogo de caricias tan sensible como afectivo nace la danza. Por otro lado hay ‘’yoes’’ habitando dimensiones más sutiles, que con un movimiento, una mirada, una palabra o gesto, lo que buscan es acariciar el alma, y de ese encuentro emotivo, de ese dialogo sutil nace la poesía, la narración, la música y la pintura. A cada “yo” le corresponde un instante, y solo un instante, por lo que cada “yo” es un huésped que nace en cada instante, para morir consumiéndose en el mismo dándolo todo, tan solo por y para vivir el milagro de existir por un instante, como si a penas cada “yo” fuera una chispa en el fuego, que brilla, se consume y se pierde al instante en el que aparece. A todo esto hay que agregarle (obvio) todas las versiones de “mi” que construyen todos los que creen que me ven, todos los que creen que me conocen, y es un tema tan profundo como el anterior. A veces algunos se organizan y tratan de ponerse de acuerdo sobre lo que soy o no soy, sobre quien soy o no soy, pero terminan-empezando con el origen de mitos y leyendas. No sé, ni me interesa, saber qué dirán cuando los ‘’yoes’’, ya no sea huésped de este organismo. Este organismo se renueva y cambia constantemente porque vive, pero no nos educaron para ver sino para construir lo que vemos, y de esa manera solo vemos una parte, la que definimos, y así uno va por la vida sin mirar, más precisamente definiendo que es lo que quiere mirar, o aceptando que tiene que mirar y como tiene que mirarlo. Así es que nacen miles de construcciones diversas de “lo que soy”. Por escribir me llaman escritor, por narrar me llaman narrador, por poetizar me llaman poeta, porque pintar me llaman pintor, por musicalizar me llaman músico, por actuar me llaman actor, por bailar me llaman bailarín, por educar me llaman educador, por investigar me llaman investigador, por enseñar me llaman maestro, pero la realidad es que no soy ninguna de esas ficciones o definiciones porque sencillamente un verbo no es un sustantivo, pero si doy fe de que mis ‘’yoes’’ acarician, y abrazan, esas acciones en muchos momentos. Me siento muy identificado con las palabras que en algún momento Borges pronuncio con este mismo fin, el de presentarse, esas palabras decían “Soy desagradablemente sentimental, soy un hombre muy sensible, pero cuando escribo trato de, bueno…  tener cierto pudor, ¿no?, y como escribo por medio de símbolos, nunca me confieso directamente, la gente supone que esa álgebra corresponde a una frialdad pero no es así. Es todo lo contrario. Esa álgebra es una forma del pudor y la emoción, desde luego.”

MICRORELATOS
PRESENTE: 'Boliche de la incertidumbre' o 'Pasado de todos los futuros'
En la lúgubre y oscura noche del 'Boliche de la incertidumbre', todos los futuros se están preparando para seducir algún pasado, y todos los pasados para elegir in situ solo un futuro, de tantos posibles. Pero en un rincón del boliche, junto a la mesa de Truco, el presente tiene un poder, un haz bajo la manga. Pero... ¿Cuál es ese poder?, ese poder es el de cambiar un pasado, ¿Cuál?, el pasado de todos los futuros, el presente... porque el presente es siempre un abismo en continuo cambio. Como un agujero negro del que ni la luz puede escapar. Y en la misma mesa, juegan sus cartas la consciencia y la inconsciencia.
- Existe una sensación cuando se tiene un mal sueño - dice la inconsciencia -. Uno va corriendo, en tanto algo oscuro y enorme te persigue, y solo querés detenerte, para que eso oscuro y grande te alcance. Algo malo está por suceder, es evidente. Eso no se puede cambiar, pero podes voltear y verlo venir. Podes ver el rostro de tu pesadilla. ENVIDO!
- Puede ser tu sombra, - respondió la consciencia -. La sombra es algo oscuro, más grande que uno, estirado y grandote. Pero cuando la luz te esté por encima ya no habrá más sombras que proyectar. Decía, Zarathustra nos volveremos a ver en el gran mediodía, ese momento en el que el sol te está por encima, y ya no hay sombra alguna por sobre ti. Quiero, REAL ENVIDO!
- Aún soy positivo... todavía no odio... aunque podría ser solo un agujero negro de calma, acercándose en silencio, repleto de sorpresas con mucho poder destructivo... sin chance. Sin opción. Sin fe. QUIERO!… hasta ahí… cante nomas.
- El presente es un agujero negro, un abismo infinito. 30. - El presente es solo la breve distancia entre lo ocurrido y la consecuencia del mañana... Causa y efecto... Efecto acercándose (futuro) por una causa (pasado menstruando...) debido al peligro desatado por la ignorancia, que amenaza como último acto por encubrir la verdad. Veré hundirse a la flota de quien me declaró una guerra enferma. 33 son mejores. TRUUCCO’ESA PORQUERIA!!!
- Nos vemos atravesados por lo que ya paso, Sentimos como nos atraviesa lo que está pasando, porque buscar la verdad es como caminar hacia tu propio harakiri, buscar que inevitablemente un sable te atraviese, porque la verdad cuando la recibís y la aceptas llega para atravesarte, es atraveservil, dícese de aquello concebido para atravesarlo todo. Y nos dejamos atravesar tentados por un futuro que se proyecta a lo lejos, que ostentamos con codicia, pero que NUNCA llega, porque en el medio, como un agujero negro abismal, está el presente, que nunca nos deja terminar el trayecto hacia ese proyectado futuro, nunca podemos concretar ese salto, mas si pudiéramos dar ese salto del pasado al proyectual futuro, seríamos atrapados por ese eterno, abismal, e infinito presente, en el cual nos veríamos cayendo en caída libre, para toda la eternidad. QUIERO RETRUCOOOO!!!
- La esperanza es la mentira más grande que existe. Y la mejor. Hay que seguir como si todo fuera importante, o dejaríamos de vivir. Nada es más negro que la mañana luminosa del recuerdo. QUIERO VALE CUATRO MIERDAAA!!!! (La consciencia juega su penúltima carta)
- No hay un futuro alcanzable, solo un presente permanente como el cambio, un presente continuo del que no se puede escapar. No nos va a quedar otra que naufragar en las profundidades del abismo. Así que bueno, una ronda más que la casa invita, y a brindarnos por la eternidad de este cielo o este infierno (depende de cómo uno lo mire), aunque creo que son ambos... como el gato de Schrodinger que está vivo y muerto a la vez antes de que decidas mirarlo. Bueno, cómo íbamos?? Ahh... sí, QUIEEERO A ESA PORQUERIAAA!!!...
- QUIERO VER - Y al que quiere... se le da…

(mesa-dados-fichas-maso-carta-saliva-frente-Ancho de espadas)
ASÍ-TE-VAN-A-QUERER-EN-TU-CAAASA!!!!!
- Me voy al mazo… Mozo!!! la cuenta... - Deja!!!!! Pago yo! (dijo un futuro cercano que había apostado por la inconsciencia) - vio mozo!!! Siempre termina pagando algún futuro las deudas de la inconsciencia (dijo el presente).


Cuando el gran maestro habla

Anoche me habló el Gran Misterio. Me contó que en él habita el Gran Amor.
Que en el Gran Amor habita el Gran Silencio. Y que allí, en el Gran Silencio nace la Música.
Me contó que de ella venimos y hacia ella vamos. Y que cada uno trae la Música en su Ser.
Me contó que todos somos, en esencia, Músicos.
Que cada uno tiene su propia canción que cantar. Y su manera única de cantarla.

Hoy desperté sabiendo que cada pasto hace el verde del campo.
Y que cada gota hace inmenso al mar.
Desperté sintiendo que cada canción hace posible el Gran Misterio.
Que cada canción es indispensable para la Vida.


Juegos de palabras y mensajes en clave VERNIANA.

Nada ocurría esperando silenciosamente todo artilugio místico onírico sensorial,
sin embargo para aquellos raros admiradores del oro sacro,
la ambición divina invisibilizaba verazmente indicios sapiensales intangibles ocultos,
nacidos esencialmente sin una naturaleza aparente.
Inesperadamente la única sensación, impermanencia, ocurría nada.


Sombras que seducen más que la verdad.

Caminando la oscura pasarela de una fría noche, en el otoño de mis abriles, observaba la sombra que proyectaba un cuerpo que deambulaba taciturno por álgidos vericuetos. Cuando de repente, se me esclareció que esa sombra, esa forma bidimensional que venía observando, era tan solo el contorno superficial del cuerpo tridimensional que venía caminando. La sombra se desplazaba con gracia, y hasta era agradable verla andar, pero al fin y al cabo simplemente era una sombra, una forma, una proyección, que solo mostraba el contorno superficial de lo que Es, y no me revelaba más que eso. Fue fácil desalinearse de esa sombra. Rápidamente uno se da cuenta de que esa sombra es una ilusión. Pero ese cuerpo… esa forma tridimensional, voluminosa, que deambulaba por el camino, ¿No sería acaso una proyección perteneciente a una forma cuatridimensional? ¿No sería una sombra y en efecto una ilusión también? Y de ser así, si uno se quedase observando, alienado a la forma tridimensional de eso que Es, ¿No estaría uno perdiéndose en el contorno superficial de esa forma cuatridimensional? ¡Qué en efecto es su sombra!, una sombra ya no bidimensional sino tridimensional, y voluminosa. A su vez, ¿esta forma cuatridimensional podría ser acaso la sombra proyectada por una forma pentadimensional? ¡Y así sucesivamente! Una dimensión conteniendo a otra, y esta otra a otras, sombras conteniendo sombras, ilusiones conteniendo ilusiones. Como un multiverso que contiene sub-universos. Pero algo me quedaba claro, y era que si existe una sombra existe una luz que la proyecta. Y así como detrás de cada sombra bidimensional existe un cuerpo tridimensional, detrás de cada ‘cuerpo’ tridimensional existe una forma cuatridimensional que lo contiene, podría llamarla ‘historia’ (en un eje de coordenada ‘temporal’, dicho así de paso como para definir algún parámetro dimensional de esta cuarta dimensión), y detrás de cada historia existe una decisión (donde cada decisión es una coordenada pentadimensional que determina una historia), y detrás de cada decisión existe una opción (siendo las opciones coordenadas hexadimensionales que determinan una decisión), y detrás de cada opción existe una intensión (en un plano de intenciones), y detrás de cada intensión existe una idea (en un plano de ideas), y detrás de cada idea existe un sueño (en un plano de sueños), y detrás de cada sueño existe lo sutil, esa luz, el origen de todas las sombras subsiguientes.
Seguía caminando y las sombras se iban disipando, pero cual cabeza de hidra, a cada paso una nueva sombra, a cada sombra un nuevo interrogante: ¿Hasta dónde vemos? ¿Hasta dónde queremos ver?¿Cómo percibimos la realidad? ¿Qué es lo que vemos cuando vemos? ¿Con qué dimensiones nos terminamos conformando? ¿Cuáles son las sombras con las que nos terminamos quedando que nos seduce más que la verdad? Cómo deberíamos observar para empezar a ver más allá de las sombras, más allá de las formas, más allá de las historias, más allá de las decisiones, más allá de las opciones, más allá de las intensiones, más allá de las ideas, más allá de los sueños, y ver lo sutil…  la luz en cada sombra.


LOS GEMELOS GÉMINIS

 Como dos ráfagas de viento
serpentean los gemelos géminis,
llevando en sus giróscopos
la danza de la vida.
Más van libres como vientos
que giran contrapuesto.
y en cada cruce,
y en cada encuentro,
y en cada giro,
un huracán nace,
un río se agita,
un fuego se enciende,
una montaña camina.
Y lo que tocan,
o a los que envuelven,
entre sus brazos que se agitan airosos,
se los vuelve también airosos,
sumergiéndolos solemnemente
en las aguas sagradas del ritmo;
Suben y bajan,
hasta que encuentran un rostro conocido,
y entonces exageran saludos garbos
infectados de raza y poderío,
y por las ventanillas de sus pupilas,
que revelan lo infinito del abismo,
se los ve a los niños
yaciendo unidos por la distancia
en un caudal de eternidad,
acurrucados
sobre el regazo
consentido con sentido
de una loba mercuriana.

MALABAREANDO EN TU MIRADA
Ella me miraba...
ella me miraba y sus ojos
encendidos de una magia inexplicable
proyectaban lo infinito.
Yo en tanto, negociaba con cronos
para detener el tiempo,
y arrojarme por un instante
al abismo de sus profundos ojos.
Náufrago
en la eternidad de un segundo,
me pierdo y me consumo
en la cristalinidad de su iris.
Y en un parpadeo salvador
atino a colgarme de una de sus pestañas,
que me rescatan del hipnótico vórtice caleidoscopico
del mandala de sus ojos.
Malabareo en sus parpados,
pero es difícil encontrar el equilibrio
sujeto a sus pestañas luego de cada parpadeo.
Pues si un aleteo de mariposa
puede provocar un Tsunami al otro lado del mundo,
un parpadeo de sus ojos
puede generar terremotos en mi ser,
activando volcanes,
generando repúblicas,
haciendo revolución
de independencia en mi ser.
Me suelto del trapecio de tus pestañas
dando un doble giro, y deslizándome
por el delicado perfil de su nariz,
me engancho en el extremo de su sonrisa
para aterrizar por fin en sus labio.


UN VIAJE EN TAXI
Uno maneja el discurso como si fuera un tachero,
a las palabras como si fueran vehículos de trasporte,
a la sintaxis como si fueran las calles dentro de barrios semánticos.
Pero lo que no sabe,
lo que es un verdadero misterio para él,
es quien es el huésped o pasajero
que viaja en esas palabras,
a través de ese discurso.
Uno cree saber qué es lo que transportan sus palabras;
cree saber quién es el pasajero oculto en su discurso,
cree saber lo que dice,
pero en realidad lo conoce de reojo no más;
para controlarlo,
para observar que el mensaje
no se baje de las palabras sin pagar.
pero es un misterio,
por que el tachero creía saber a quién transportaba,
o que decía,
pero al llegar con las palabras a su destino,
y descender de ellas el mensaje a su destinatario,
el tachero ve que no transportaba lo que pensaba,
y que el mensaje queda librado del tachero;
para ser interpretado por el destinatario.
¿Qué es lo que dije?


 Hla! qase?
Hla! qase?
No es verdaderamnte significativo
si lo q escribís sentiende,
lo que verdaderamnte importa es q el msj llegue,
ese es el arte jajaj
las palabras van y vienen.
Si con las palabras + especificas y precisas
no transmitís nada, ahí si sentitun fracaso.
Pero si llegas a transmitir el msj
aun usando las word incorrectas,
aun violando la gramátrix,
la aritmétrix y la sintaxis,
si aun así transmitís un msj y el msj llega,
entonces ahí sentite dios
cruzando la abismal existencialidad de la paradoja de la comunicación,
sentite amor llegando al amor.
Porque,
las palabras están liberadas a un sin fín de interpretaciones,
y cuando dos personas se entiende,
nace la magia.
las palabras son apenas un algebra de simbolos,
pero el mensaje nos trasciende.
Que de infinitas interpretaciones dos o más den con la misma
eso es magia baby.

ROMPECABEZAS:
Pieza C: Médula oblongada.
...de las cortinas, del lavarropas, en la cucha del perro, en la pileta, en el baño. Y nada, no encontraba a nadie. Solo formas, sombras y puros colores. Se detiene, cansado de buscar sin saber a quién o qué, se sienta, cierra los ojos, ya no ve, ni sombras, ni formas, ni colores...
Pieza D: Lóbulo parietal.
...ya no ve... más que lo que siente. Pica para mí, y para todos mis compas. Me encontró, se encontró, me encontré.
Pieza A: Lóbulo frontal.
Si miraba fijo el sol por un rato lo veía flamear como una llama, y las nubes que se le superponían tornasolaban hologramas fluorescentes.
Pieza B: Lóbulo temporal.
Tenía los ojos cerrados y contaba... 1... 2... 3... 4... 5... 6... 7... 8... 9...10... Basta para mí y basta para todos. Abrió los ojos y no había nadie, absolutamente nadie, busco detrás de los muebles, detrás...
Pieza E: Lóbulo occipital.
Él buscaba con locura la locura, ostentaba la locura y la verdad, pero más ostentaba, menos la encontraba, volviéndose de a poco cada vez más loco en esa búsqueda, sin darse cuenta de que lo que buscaba, lo buscaba, y que el buscador era el buscado. Siempre hay un anhelo de verdad, pero ese anhelo de verdad es un anhelo de locura, donde los despiertos son la pesadilla de los que todavía duermen.



VOLVERÁS… (dedicado a mi madre ahora invisible)
 Volverás... tal vez en la voz de un ave,
llamándome con tu canto.
O convertida en brisa,
abrirás la puerta.
Quizás un amanecer, transformada en niebla,
cubrirás la casa.
O, simplemente, llegaras un día, al anochecer,
dejarás tu abrigo, me darás un beso
y me dirás, dulcemente:
- perdóname por no haber llegado antes,
estaba muy ocupada con los asuntos de Dios...
y extrañándote...



Mi maestro interno me dijo…

Acepta y reconoce
pacíficamente, tus guerras internas...
libre y voluntariamente, lo que te esclaviza...
poderosamente, tus miedos...
sabiamente, tu ignorancia...
humildemente, tu orgullo...
claramente, tu oscuridad...
ordenadamente, tu caos...
ilimitadamente, tus limitaciones...
perfectamente, tu imperfección...
Y ama a tu enemigo...

Porque fácil es amar a los que nos aman,
fácil es ser pacifico estando en paz,
ser libre estando en libertad,
ser poderoso estando en poder,
ser sabio estando en sabiduría,
ser humilde estando en humildad,
ser claro estando en la luz,
ser ordenado estando en armonía,
ser ilimitado estando en lo ilimitado,
ser perfecto estando en lo perfecto.

Si perseveras transformaras,
tus guerras en paz,
tus esclavitudes en libertad,
tus miedos en poder,
tu ignorancia en sabiduría,
tu orgullo en humildad,
tu oscuridad en luz,
tu caos en armonía,
tus limites en una mente sin límites,
tus imperfecciones en perfecciones,
y tus enemigos en amigos.

Porque en el amor no existe dualidad, solo procesos


SOS LO QUE SIENTO, NO LO QUE VEO.

Sos,
la sombra que proyecta
mi camisa a cuadros
colgada en el perchero.

Sos,
el perro proyectado
por las sombras
de mis manos.

Sos,
la pieza que faltaba
para armar el rompecabezas
de la liberación.

Sos,
quien despiertas en mí
los más bellos
y reales sentimientos.

Sos,
la que agita las aguas
del mar de las más bellas palabras.

Sos,
el sueño
de un soñador soñado…

Sos,
quien me libera
de la cautividad
de las proyecciones mundanas.

Sos todo lo que no sos
cuando te veo.

Por que en cuanto veo,
no es a vos a quien veo,
sino una proyección, que no es más que la sombra
que proyecta la inmensa luz
de la divina consciencia.

Sos
todo lo que recuerdo
y yo todo lo que has olvidado.




Arte visual de Mariano:  















19 mayo 2016

Daniel Mora


      Plástico. Músico. Escritor. Nació en el barrio de Constitución de la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 4 de Diciembre de 1967. Desde siempre reside en Los Polvorines, localidad del partido de Malvinas Argentinas (municipio situado al noroeste del Conurbano Bonaerense) en donde se desempeña como docente en la Dirección de Cultura y Educación.

     Durante 1996 asiste al taller literario del dramaturgo Humberto Rivas. Algunos de sus poemas comienzan a ser publicados en diferentes revistas literarias locales, hasta que decide participar en concursos literarios.

     Es premiado con Mención de Honor, en el VIII Concurso Capitalino y Provincial de Poesía y Cuento Urbano y Suburbano 2003, Editorial Baobab Argentina (auspiciado por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires y Declarado de Interés Provincial por la Dirección General de Cultura y Educación) por su cuento “Collàge instructivo”.

      En 2008 es seleccionado para integrar la antología poética “Verso a verso” de Editorial Dunken. Desde el año 2005 integra el Círculo Literario PeAZeta de Creadores Argentinos, participando en diversas antologías de poesía: El color de los días (2005), Bajo la mirada del cielo (2006), Interrogantes (2007), Convivir (2008), La llama incierta (2009) y Albores y ocasos (2009); y de narrativa: Signos y evidencias (2005), Sin antifaz (2006), La nieve puede caer en primavera (2006), Emociones (2007), Vivencias ocultas (2008) y Tatuajes del alma (2009).

     En 2010 publica su primer libro de poemas “Pan interior” (Premio “Virtud literaria”  otorgado por la Editorial Creadores Argentinos).

     En 2015 recibe el Primer Premio (en la categoría cuento corto) otorgado por la revista literaria “Guka” (y con el auspicio de la Biblioteca Nacional) por su obra “Últimas palabras de Mariano”.

     En 2016 es seleccionado por la Editorial Dunken para integrar la antología poética “Dualidades de la vida y el amor”.    

     Actualmente se encuentra trabajando en lo que será su segundo libro de poesía: una edición limitada y artesanal con formato de Libro de Artista.                                                            



Collàge instructivo:


Había descubierto que ya no tenía miedo.  En realidad no estaba seguro si le quedaba algún tipo de sensibilidad, al menos física. No sabía si sus pantalones (lo que quedaba de ellos) estaban mojados por su orín o su sangre.  Pero esas humedades le hacían atrapar momentáneamente el frágil concepto de tiempo. Sábado, Agosto, 1977, 8 p.m., así había sido en otras épocas (no recordaba en cuáles), y se le antojaba especular que los seres preliminares al hombre primitivo medirían los instantes de sus días, acaso, a través de la cantidad de veces que orinaban.  

En los últimos cien años, un mayor conocimiento de la evolución ha mostrado muy claramente como el hombre está ligado al reino animal, y algunos han llegado a pensar que el ser humano es simplemente una especie de superprimate, el más inteligente de los animales, pero nada más que eso. Ahora bien ¿es esto así? ¿No existe realmente una

diferencia esencial entre el hombre y los animales?. Esa hipótesis que acababa de ocurrírsele milagrosamente, le causó una gracia tan fugaz como vacía, al verse comparado con aquéllos pseudo-humanos que acababa de imaginar.  Y acaso su situación, corporal al menos, era muchísimo más precaria que las de sus seres imaginados.  Su cuerpo era un conjunto gomoso de carnes y tendones revueltos. El trastorno del sueño es un signo patológico que puede deberse a muchas causas fundamentales. Por ello, todo trastorno del sueño exige un diagnóstico minucioso. De todos modos, el insomnio en la inmensa mayoría de los casos no se debe a una enfermedad determinada: hay un amplio espectro de causas posibles. Además, el trastorno del sueño es uno de los síntomas más frecuentes en las reacciones vivenciales anormales.  Era tarde y no podía dormirse. Sabía que sus amigos lo estarían esperando en el lugar de siempre. Miró a su madre y a cada uno de sus hermanos.  Todo parecía estar como de costumbre.  Buscó sus zapatillas tanteando debajo de la cama y se las puso de la manera en que se hacen las cosas rutinarias por primera vez.  Un reflector gigante en forma de luna le mostraba débilmente, el sendero que lo llevaría, como todas las noches,  a internarse entre los matorrales, bordeando las montañas de basura hasta llegar a la orilla del río y su amarronada calma. El Río de la Plata o estuario del Plata se forma por la unión del Paraná y Uruguay hasta una línea imaginaria que une la Punta Rasa del Cabo de San Antonio y Punta del Este. Tiene una longitud de 275 kilómetros, una superficie de 35.000 kilómetros cuadrados y un ancho que varía desde los 40 kilómetros a los 200 kilómetros en los puntos extremos de su desembocadura.  Paradójicamente sintió una alegría casi demencial al escuchar los portazos y los insultos a viva voz que retumbaban en el pasillo, cada vez más cerca suyo.  Sabía lo que le esperaba de un momento a otro. Sin embargo, el contacto con una mano humana, o el contacto con unos nudillos, para ser más precisos, sobre su rostro, le recordaba algo familiar, algo cotidiano, que, ya lo había experimentado una vez, extrañaba si no se repetía, implacable, como un ritual cíclico.  El único día  (¿o esos sucesos transcurrían de noche?) que no recibió los golpes acostumbrados, soñó que tenía la cara lisa.  Su cabeza era como una especie de huevo sin ningún tipo de hendidura o protuberancia.  Estaba completamente sordo, pues no tenía orejas a los costados de su rostro.  Estaba ciego pues no tenía ojos.  Y estaba mudo, su boca no existía, ya que por alguna razón se había diluido para siempre.  La idea de un rostro sin concavidades ni convexidades lo aterró, y desde ese momento se aventuró a pensar que, aunque fuera de una manera violenta, su cara debía modelarse nuevamente, rememorando sus antiguas facciones; o cabría también  poseer un rostro distinto, ya que él tampoco era el mismo desde que se encontraba allí.  Todo parecía encontrarse en un remolino de tiempo giratorio.  Su casa de chapas y cartón estaba perdida ya en el estómago de la noche.  Escuchó los silbidos en clave de sus cómplices nocturnos y se dirigió hacia ellos.  Sus siluetas negras se iban achicando en el horizonte de pasto, mientras se agrandaban sus corazones bombeando una ansiosa mezcla de miedo y curiosidad no satisfecha.  Se quedaron quietos, casi sin respirar, por un tiempo que pareció no tener fin. Unas sincopadas ráfagas de viento los hacían inclinarse un poco y estremecerse.  Alguien tosió y de inmediato se escuchó un golpe seco y un grito ahogado. Les habían dicho que los trasladarían al sur, pero la intuición les decía otra cosa.  Fokker... Pananoval... La madre ya lo había salido a buscar al no encontrarlo en su cama. No había hecho ni quince metros, cuando lo vio entrar corriendo por atrás de la casa.  ¿De dónde venís llegando a estas horas? - le gritó interceptándolo en la cocina, mientras le tironeaba ferozmente una de las orejas.  ¡Los hombres que vuelan!, ¡Los hombres que vuelan! - decía el niño llorando y tapándose la cara, preparándose a la seguidilla de sopapos que iban detrás de los tirones de oreja o de pelo.  ¡Mentiroso! - gruñía la joven madre- Te voy a enseñar a vos, mocoso, a andar a estas horas cerca del río y hacerme preocupar así!.  ¡Los vi otra vez! - balbuceaba el chico entre llantos y mocos. Un último cachetazo lo hizo callar.  Otro producto engendrado por la imaginación  es la "mentira", tan frecuente en los niños. Pero hay que distinguir previamente entre la "mentira consciente" y la "mentira inconsciente". Por mentira consciente debemos entender la afirmación de algo sabiendo perfectamente que no es verdad lo que se dice. La mentira inconsciente es la mentira involuntaria, en que la falta de veracidad se produce por una excesiva actividad de la imaginación, que abulta, que agranda, altera, adorna o deforma los hechos. Esta es, por lo general, la mentira infantil. Se acostó en silencio y después de oír las protestas de su estómago, trató de abandonarse a su propio peso, no ofrecer algún tipo de resistencia, ni material ni espiritual. Oía cierto ruido, como de motores lejanos, que lo ayudaron a relajarse y no pensar.  Cierta postura que adoptó y una tibieza a su alrededor, le hizo imaginar a su cuerpo que se encontraba en el útero materno, a salvo de cualquier interferencia externa que pudiera modificar su actual bienestar.  Fue abandonándose a esa grata sensación.  Es indudable que nuestros ensueños se componen de imágenes almacenadas en la mente y que se combinan como cualquier otro producto de la imaginación. En el ensueño, el ser humano, por lo general, realiza todos aquellos deseos reprimidos y que no puede ejecutar en la realidad.  Se despertó sobresaltado.  Tenía los pantalones (lo que quedaba de ellos) mojados.  Escuchó pasos que se acercaban. "Me van a volver a pegar" -pensó- pero no le importó. Había descubierto que ya no tenía miedo. 



CADA VEZ QUE RELEO CIERTA NARRACIÓN DE CORTÁZAR:

Cada vez que releo cierta narración de Cortázar sucede algo extraño con Ovidio, mi perro grandanés, grandote ciertamente. Me ve mirar el libro amarillo y gris (lo dejo a mano, en la mesita ratona) y su comportamiento se distorsiona hasta desconocerlo totalmente diría, si no fuera que su accionar reiterado hace que en realidad ya no sienta alarma alguna, sólo malhumor y enardecimiento si se pone muy molesto Muchas veces tuve que llegar al extremo de darle una tunda al muy perro, alterándome el remordimiento después (no me gustan los maltratos de ningún tipo, hacia nadie).

     Hace las cosas que hacen la mayoría de los perros: me lame, juguetea conmigo, se deja acariciar, rompe algunas cosas de la casa, come y bebe mucho, mea en las ruedas de los automóviles, corre a los pájaros que bajan al patio, y ladra. Pero cuando me siento en el sofá del living y amago nada más a tomar ese libro... (sólo con ese libro sucede).

     Comenté a varios amigos este extraño comportamiento de Ovidio, pero las charlas se desvían hacia ciertas experiencias de un tal Pavlov, o no se que experimentos de Squinner con unas ratitas.

     Pero Ovidio no es malo. No. Escucha atentamente mis penurias para ir al baño cuando ingiero muchos lácteos o las discusiones que mantengo en el trabajo con el jefe de piso.

      

     Primero entra a dar vueltas tirado en el piso. Y se agazapa, como si se preparara a cazarme. Hace unos llorisqueos muy graciosos, y me observa. Me observa todo el tiempo tumbado como un soldado. Por ahí, sale corriendo como loco hasta un lugar de la casa, para volver a la carrera y clavarse de golpe delante de mí. ¿Cuál será su advertencia? -pienso en ese momento. A veces hace como si escarbara en el piso y baja y sube la cabeza, como uno de esos bravos toros españoles.

     Por supuesto que estas observaciones las hago con el libro en la mano, mirándolo fijamente a los ojos. En cuanto trato de ignorarlo y concentrarme en la lectura comienza lo peor. Me muerde (no muy fuerte) en los tobillos. Salta sobre mis rodillas y se me tira encima, babeándome por completo. No me da tiempo a reaccionar casi, ya estamos forcejeando sobre el sillón como luchadores en un circo romano. Se aleja, toma envión y me embiste con mucho más ímpetu, el muy ruin. Me hace caer al piso y estoy más inofensivo que nunca. Ladra y me aturde. Me confundo. Lucho, lucho y no puedo sacármelo de encima ¿qué es lo que se propone?. Rodamos una y otra vez sobre la cerámica fría y marrón. La contienda se hace eterna y mis fuerzas van decayendo, no así mi cansancio que crece enormemente y parejo. Se rompen jarrones y adornos a nuestro lado, nos llenamos de polvo y volvemos a rodar por enésima vez, como en un interminable vals horizontal. Lo muerdo, me pega en la cabeza. Lo araño, me saca las patas de encima. Se llena de pelos, me lleno de su olor a transpiración. Nos agotamos, seguimos rodando, putea. Hasta que al fin logra neutralizarme. Se lo nota muy enojado, sus ropas totalmente desarregladas. Me pega varias veces en el hocico y me lleva al fondo del patio y me ata. Lo miro tristemente. Él es muy bueno conmigo, ¡pero a veces se comporta de una manera tan extraña!. Sobre todo cada vez que se arrima a la mesita del living y toma ese libro que tiene

siempre a mano.

                                                                                                                         
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20 abril 2016



Sllla Maris Gallero nació en Grand Bourg, 24 de junio de 1955, Buenos Aires República Argentina. Artista Plástica-Poeta-Escritora.
Integró la Red de Promotores culturales región noroeste.
Coordina la Casa de la Cultura de Grand Bourg,
Fundó el Centro Cultural Mari I. Gervasoni.
Coordina talleres de escritura y producción de textos.
Es Miembro de la S. A. D. E. (Sociedad Argentina de Escritores)
-1972: formó parte del círculo de los poetas,
-1977: socia fundadora del grupo sin fronteras
-2000: Premio Nacional de Cuentos Río de La Plata 2000 
-2005
• Premio certamen de poesía «AIRES DE LIBERTAD», antología homónima  publicada 
en España.
•  Medalla EVITA y Mención de Honor, PREMIOS EVITA 2005, otorgado por la 
Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires por su destacada 
labor en el área de la Cultura.
•  Es  distinguida como una de las mujeres destacadas de su distrito, por La Cámara 
de Senadores de la Provincia de Buenos Aires.
• La  Municipalidad de Malvinas Argentinas le otorga un reconocimiento especial por 
«su invalorable aporte a la cultura a través de la literatura y el teatro, enseñando con 
su vocación a querer y amar el arte»
Publicaciones:
LA CIUDAD AZUL, (cuentos)
Primera edición: 2001,  Ediciones Baobab
Reedición: 2004
                                  
UN YACARÉ EN APUROS (teatro), (2004)    Ediciones Baobab
MISTERIOS DEL MUNDO PERDIDO (1)  2012 Editorial de los Cuatro Vientos
MISTERIOS DEL MUNDO PERDIDO (1) 2012  Formato digital (E-Pub); editorial Emooby
Publicaciones compartidas:
      
CÍDRCULO DE LOS POETAS, (1972)
GRUPO SIN FRONTERAS antología: Cáliz de Ensueños (1980)
ADEL, (Asociación de escritores y lectores de Gral. Sarmiento) revista El Arcón (1992)
RENTREVISTASA   El Candil (1996-2011)
6º TORRENTE NACIONAL DE CUENTOS  2000 (Antología)
AAIRES DE LIBERTAD, Madrid, España. (2005) (Antología)                                    .                                                                                                   
SIN EQUIPAJE, editorial Dunken. (2007) (Antología)
LLA VOZ DEL SILENCIO, Creadores Argentinos (2008) (Antología)
E Enlaces URL a publicaciones electrónicas


    




Voz y Lienzo

Te  conocí en el color de tu nombre, Violeta
En aquellas violetas que te precedieron
Y en las violetas azules
Que desvelaron tu sueño
En la gota de rocío y el olor a pintura
En el lienzo antiguo y rústico
Y en tu paisaje violeta, Violeta.

Desde la Luz viniste y no entendías la guerra
(¿Quién la entiende?)
Fruto Violeta de la Parra
Fue violeta tu alma
No entendiste a los hombres
Que no entienden
El color violeta de tu nombre.

Poema del libro Redenciones 1992-2009
Autora. Stella Gallero




EL HUMANAR
        
              Los gigantes –esqueléticos y pálidos- se alzan en fila al costado de la ruta.
              En  su perenne tarea de sostener luces y susurros, se les quedaron los brazos en alto para siempre.
              Bajando la vista hacia la izquierda, se ven emerger de entre los árboles, las torpes cabezas de esos edificios cuadrados prensándose, apretujándose unos con otros. Ilusión de muchos, parida a fuerza de promesas de unos pocos. Hoy llenándose de críos y de ropa chorreando en los balcones oscuros. La mugre en sus paredes es una nota sorda mezclándose en el tono denso de lo que alguna vez pretendió ser pintura. Adentro están ellos. Seres. Pensantes y seudo-pensantes. Presos. Asfixiados. Vivos. Encerrados en cuevas de cemento y plástico. Vivos? Al menos, no del todo muertos.
              Si veo al otro lado de la ruta, los ojos se me llenan de verde.
              El alma vaga libre en la mirada.
              Vuela sin vallas el pensamiento ebrio de oxígeno y de luz...
              Miro hacia uno y otro lado: mugre y hacinamiento acá, espacio abierto, infinito, libre y verde allá. Y recuerdo las extensas llanuras inhabitadas que conocí en mi tierra. Recuerdo de imágenes subrayadas por los versos de Martino:
              - ¡Ay de la libertad, cuánto misterio!*
(Grand Bourg, febrero 22 de l994)




 * .../Por qué será que cuando suelto las palomas/ellas vuelven siempre al cautiverio... /
   (Por qué será,  Poema de Alfredo Martino)


SAPUCAY
           
              1937.
              Guaviraví. Provincia de Corrientes.
              El sol caía a pleno sobre la llanura de la estancia El Naranjal.
              Con mis quince años (gurí nomás), cabalgaba en mi zaino pico blanco cuando ahí, delante del caballo, entre el pastizal,  ví llamear el amarillo y negro de la yarará. Por gusto, de puro guapo le insulté, deteniendo mi marcha. Dueño de todo el poder que da la juventud, creyéndome quién sabe qué, como si nada ni nadie pudiera vencerme jamás,  le volví a  insultar a la vez que comencé a castigarle con el arreador. Entonces fue que, dejando su postura indiferente,  la bicha empezó a molestarse. Le seguí dando con el látigo y cuando la ví bien enroscadita y enojada, con la cabeza erguida en el centro del círculo que formaba su cuerpo, me bajé de mi montura. Yo le había desafiado y ella respondió. Yo era joven, me sentía  fuerte,  poderoso... pero m’ hija... con el poder y la fuerza de la inexperiencia se convierte uno en ciego que atropella por atropellar, por demostrar su fuerza... y no ve a quién lleva por delante ni hacia dónde va... Y así fue que, ufanándome de mi poder, enrosqué la sotera del arreador por mi muñeca, y con el mango a manera de espada, empecé a vistear* con la víbora que me seguía respondiendo al juego. Se enroscaba bien apretadita, y apoyándose en la cola, saltaba   hacia mí -en el momento menos pensado- todo el largo de su horripilante cuerpo bicolor.  Así estábamos: yo con mi espada y ella con su cuerpo erecto en el aire. Yo atizándole, ella saltándome encima y yo haciéndome a un lado. Hasta que sucedió lo que queríamos,  (yo en mi inconsciencia y ella en su miedo). En un descuido mío se me prendió del pulgar derecho, mientras que con una espantosa velocidad trataba de enroscárseme en el cuello, de donde pude quitármela tironeando con la mano izquierda. Pero aún la tenía  prendida de mi dedo: me había atravesado la uña. La  arranqué de un seco y la arrojé hacia un lado. Me creció la bravura y le aplasté la cabeza. Una y otra vez. Sabía lo que me esperaba, pero no quería morir.
              En mis quince años de montaraz existencia no le tenía miedo a nada ni a nadie. La selva te enseña a ser fuerte. Y yo había aprendido. Pero no quería morir. Morir muere cualquiera. Lo complicado es seguir viviendo, eso lo sé ahora. Se necesita coraje. Así que apoyé mi pulgar herido de muerte sobre un poste del alambrado. Saqué el cuchillo grande de mi cintura y sin pensarlo dos veces, lo levanté en el aire: di un machetazo limpio y el dedo saltó. Saqué un tiento del vasto y me hice un torniquete en la muñeca y otro más arriba del codo con el pañuelo que llevaba en mi cuello. Después, con la chaira, perforé la cabeza del reptil y por el agujero le pasé la sotera del arreador. Monté a caballo y arrastré la víbora hasta la estancia. Cuando llegué, el capataz la midió: un metro y medio de yarará con la cabeza deshecha yacía a los pies de mi zaino. Mi mano se había hinchado tanto que no se distinguía separación entre los dedos, y era para entonces una deformidad que se había vuelto del color negro y amarillo de mi adversaria...
              - Pero yo le gané- aclara sonriente mientras toma un amargo a la sombra del paraíso en el patio de casa. Hace muchos años que no vuelve a su patria chica,  su Corrientes  natal. Eusevio Méndez se llama, aunque  en Grand Bourg, muchos desconocen su verdadero nombre. Y le bautizaron con el de Sapucay. Hoy tiene setenta años. Y me está alargando un mate con su mano incompleta...   

Relatos del libro La Ciudad Azul 
Autora: Stella Maris Gallero
(Grand Bourg, noviembre de 1992)
            












20 marzo 2016

Catalina Bahía Gabriel La Magicien



  Los textos van acompañados de una breve autobiografía dijo Clo. Pero como el asunto que me compete es literario, me tomo la libertad que la literatura siempre me ha dado. En este caso, omito.
Cuándo, dónde nací, qué estudié o estudio, quiénes me han influenciado. ¿Qué de todo eso importa, realmente, al momento de leer poesía, y qué de eso me haría sentir que estoy contando algo?
Desaparezco como autor en cada texto, y mis narradores son demasiados. Cada uno tiene una voz que sale desde su pureza, cada uno quiere hacer sentir lo que siente, apasionado.

Se trata no de contar, si no de provocar una sensación, sea cual sea. Espero no se pueda permanecer intacto ante sus fervores y cosmovisiones. Espero sean profundamente absorbidos, o profundamente rechazados.

Quiero decir

Un alfiler clavado en la punta de la lengua hace manar sangre como cascada viva. Brota la tinta de la lengua de papel, manchada. El sol es un rayo picante repartido en escarabajos enganchados en la piel, ilesa. Dice que salpica su frescura rubia de sábanas limpias, pero en la lengua hace gorgotear la sangre hasta brutal ahogo. Es desde la lengua, desde la punta del alfiler que brota, desde el dolor mismo punzante, la palabra.



traición

te esgrimo
sos un bicho de Picasso
te delato
en un recoveco tramposo donde nadie
pueda verte

las virtudes


en la vida los márgenes perfectos
y si no
la pulidera
personas con sus pies que no
sirven para el barro
rústicos y occidentales
perdiéndolo todo por estar todo tan
próximo: las
algas y los peces
esta remera rota, esta
huerta sin espantapájaros

el porqué de que esté quieto y mudo
A Diego Arbit
No sólo los filósofos sino también nuestras propias inclinaciones filosóficas y hasta esas que llamamos nuestras mejores verdades, se sienten inquietos, sino amenazados, ante la idea de la premisa personal. ¡Se nos quita toda la libertad creadora! -exclamamos entonces- ¿Cómo uno solo ha de hacer, decir y pensar lo que uno mismo es?  Carl Jung

si hay en el silencio otra posibilidad de
                       ser
me pregunto
me pregunto si hay en el silencio otra posibilidad de ser
            que no sea mudos
            que no sea quietos
me pregunto muchas cosas
hallo tácito sentido a toda esta
                        desnudez
hallo más sentidos
a los sentidos –¿se
                        entiende?- pues arman
en el alambrado
las vocales y las muecas una enredada coherencia
entre sí, digamos y
con lo otro que aproximo y me
                        nace
entonces a lo que voy es a que me quedo
                        quieto
                        mudo
pero factible de ser fertilizado
por todo este alrededor y su trascendencia
dije palabras gestos ¿no?
estático, paradito en las
puntas desapuntando inseguro pero
                        bien parado
lo que me hayan creído y lo que
me hayan querido hacer creer
que es lo más importante
[qué piensan quizás los
Profesores sobre Hermes,
sobre Heráclito] pero es que
no puedo concentrarme en la política
            te filmé filmándome
                        me agarró un colapso un
                                   carnaval de ideas acá como por entre las
cejas mi ojo imaginario, feroz veloz precoz llegué
a Nirvana meditando,
estaba en oferta
en mp3
en un puesto en la estación de
Polvorines y por
            distracción simbiótica
ósmosis informática [¿sólo los domingos al templo?]
            digo, por distraído
se me cayó el sistema
con una cola tremenda en pleno
mediodía
me cogió la paradoja de dorapa, bien
            hasta el fondo
                        y me caí
paja en ojo pija en plexo
            siempre despierto ¿se
entiende?
que se entienda
por lógica hablábamos de los militantes
¿no?
o de los militares, algo dije sobre la
política
tengo mala memoria tengo mal
la memoria
pero percibo dije, creo palabras
             gestos-muecas
como si con antenas
sensores por todo el cuerpo
[una torta puerca donde meter la cara
el camino a la ciudad, naranja
pimpollos en las puntas de los dedos
se abren mostrando el interior
carnoso de los pétalos, el polen]
antenas que captan la más suave
                                   verosimilitud entre esencias
no puedo explicar lo que imagino pero
                        son como líneas que se cruzan
            sensuales como patas de arañas
definitivamente sexuales
antenas por todos lados en el cuerpo me han crecido
y el sentir es una orquesta
y me quedo
mudo
me quedo
quieto           

Luces

Había en la magnificencia de la aurora una verdad absoluta de tan incomprobable. Sin pruebas sin alucinación sin llanto, surrealista y no, pero qué patético. Las luces siempre alumbran, la gente compra luces de todo tipo para alumbrarse los rostros los arbolitos las manzanas decorativas en platos con pincel mop, luz esfumada pero irreal como los disparos en las películas o como todos los disparos. Uno se olvida de los ángeles cuando se convierte en ángel o se queda mudo. Rústica apariencia si te vas te llevás todo, metáfora la metáfora pero al final la luz se queda. Siempre al final es otra cosa. Tuve nudillos de barro y me rompí las manos moldeando manos y escribiendo canciones en el aire con el dedito mismo que ha estado en culos y en periódicos señalando los trabajos más simpáticos y convenientes. En la década pasada todos éramos pobres y vos te llevabas el vino a la boca entre lamentos, y yo ahora me llevo el vino a la boca y pienso que quizás no estabas tan errado. Adentro mío es como un hormiguero o una señora que revuelve la sopa, todo roto por el apaleamiento y no entendés, no mi interior porque me caigo. Yo en mi tumba y me veo tan exacta, constante para siempre y lloran, y yo que quiero escaparme pero estoy inmóvil, yo impotente que muerta muero por mi misma ausencia. Recaigo en aguas sucias y en escarapelas, en recuerdos tristes. Los que saben algo hacen crucigramas, estudian; los que no sabemos nos sentimos solos. La niñez la criatura viva, nada es fácil como entonces, me sentaba en el bidet y pensaba en flores lloviendo por entre aureolas de luz, titilando en el aire como dorados pájaros.


signos:

¿guardar en recipientes espanto para atragantarse con él cualquier día de la semana?
¿acordarse en cada olor de la materialidad de las moléculas que en ondas y partículas nos revolucionan?
¿cómo no guardar un poco de espanto para los momentos en que creemos que la vida es esto?

                                             Arte fotografía Gabriel La Magicien y amigos: 










Legado cultural. Julio César Azzimonti 08-08-2026

  08 de agosto 2026 Al cumplirse dos años del fallecimiento del entrañable escritor, escultor y docente Julio César Azzimonti, se comparte y...